lunes, 23 de febrero de 2009

Abandonan al mes a más de 30 pacientes en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde

El 50% son adultos mayores; adicciones y enfermedades crónicas, principales padecimientos


Las autoridades se limitan a decir que falta educar a la gente sobre el respeto a los ancianos

VIRIDIANA SAAVEDRA PONCE (I Parte)

Enfermos del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara
Lupa
Enfermos del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara Foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO

Ser adulto mayor, tener una enfermedad crónica o padecer alguna adicción, en Jalisco es motivo de rechazo. Así lo indican las cifras de pacientes abandonados en el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara Fray Antonio Alcalde, donde mes a mes, en promedio el número de personas que abandonan es superior a los 30. ¿Pero la responsabilidad de quién es? Nadie lo sabe. Ni las autoridades.

Las historias son muchas: ancianos cuyos propios parientes registran con nombres falsos para no ser identificados, pacientes con VIH que requieren tratamientos caros y que sus familiares internan y se desentienden de ellos, personas adictas que no pueden ser atendidas en su casa y que prefieren ceder la responsabilidad a otros; en fin, un sinnúmero de pacientes que a final de cuentas permanecen días, semanas e incluso meses sin que alguien llegue durante el horario de visita y les dé ánimo.

Ortopedia, neurología, adicciones, VIH, infectología y medicina interna, son las áreas que registran más pacientes abandonados. Los ancianos son el grupo más vulnerable, pues de los 30 pacientes que llegan al mes, 15 son de la tercera edad, seguidos de cerca de 10 con padecimientos crónicos y el resto, con un severo problema de adicción. El sexo masculino es el más afectado.

El porqué del abandono no se conoce. Las versiones son muchas: porque el tratamiento es muy caro, es difícil brindarles atención, sus parientes trabajan, no tienen hijos que los cuiden, durante su juventud no crearon los lazos afectivos necesarios, porque existe un área de Trabajo Social que tal vez no está haciendo bien su labor. La solución, igualmente es desconocida. Las autoridades se limitan a mencionar que hace falta educar a las personas para que aprendan a respetar a los ancianos, a los enfermos, pero mientras eso sucede, la población sigue creciendo y cada día son más los adultos mayores, cada día es mayor la prevalencia de enfermedades crónico-degenerativas y cada día vemos con mayor frecuencia casos de personas adictas a una sustancia prohibida.

En tanto, al Antiguo Hospital Civil los pacientes siguen llegando, y ahí no hay, ni habrá, recursos suficientes para atenderlos; ni económicos, ni humanos.

“Estamos rogando, buscando que nos apoyen con ellos. Hablamos a DIF (Sistema de Desarrollo Integral de la Familia), hablamos a IJAS (Instituto Jalisciense de Asistencia Social), para ver qué apoyo nos pueden dar, y lamentablemente encontramos puertas cerradas, incluso tratamos de canalizarlos a la UAPI (Unidad Asistencial para Indigentes), pero también diario está saturada, y nos piden una valoración psiquiátrica, y al tratar de manejar todo eso, cuando ya estamos dispuestos a llevarlos, ya no hay lugar para el paciente y se vuelve a quedar aquí con nosotros, y llegan a durar meses en el hospital”, refirió María Guadalupe García Villagrán, jefa del Departamento de Trabajo Social del Antiguo Hospital Civil.

Preocupada, la especialista relata algunos de los casos que existen en el nosocomio, donde además de no ser reconocidos por sus familiares, incluso los mismos pacientes que fueron intervenidos quirúrgicamente intentan lesionarse, para así permanecer más tiempo internados, o porque ahí reciben mejor trato que donde estaban antes.

“A la hora que se da de alta al paciente, sucede que la familia no se lo quiere llevar, porque saben que se convierte en una carga para ellos, y nos dicen: ‘donde ustedes lo quieran acomodar’, y entramos en otra problemática, porque no tienen recursos económicos, son enfermos y van a requerir regresar a sus atenciones hospitalarias… Hemos tenido casos en los que el mismo paciente se provoca lesiones para quedarse en el hospital, porque de alguna manera él se da cuenta y aprende a que aquí tiene la comida segura, tiene atención médica, tiene una cama, tiene visitas y se vuelve una forma de vida, y salir a algo desconocido y no saber a dónde a ir, pues prefieren quedarse aquí, de tal manera que nos hemos encontrado con pacientes que se vuelven a lastimar las heridas que ya van sanando y tratan de manipular la situación para quedarse en el hospital y eso se convierte en un problema, porque el paciente está presentando riesgos en su salud y no lo podemos sacar, porque no tenemos a dónde llevarlo y no hay quién esté al pendiente de estar cuidando y vigilando la evolución”, añadió.

¿A dónde buscan canalizarlos?, fue la pregunta. Pero la respuesta no muy favorecedora. Asilos, centros de atención en adicciones, de donde muchas veces son regresados porque no cuentan con la capacidad de atenderlos, o porque lejos de contrarrestar el padecimiento, ahí adquieren infecciones o malestares que los hacen regresar al hospital.

“Es un problema muy grande tener pacientes que no nos reciben en los asilos, y lo mismo pasa con los de tipo psiquiátrico, o con alguna incapacidad, porque no existe en la estructura de gobierno la capacidad para poder cubrir esta necesidad tan fuerte que se está presentando a nivel de pacientes egresados del hospital con problemas de salud… Sigue siendo el mismo número de asilos, con gente muchas veces no calificada para atender a pacientes de la tercera edad o a personas con alguna discapacidad, y de hecho, los mismos asilos vienen quejándose y piden apoyo porque sus asilos están desprotegidos, no tienen ni personal humano, no tienen recursos económicos para comprar medicamentos, no tienen para mantener una alimentación adecuada de acuerdo con las condiciones de edad”, mencionó García Villagrán.

Pero dichas patologías no son las únicas, pues al VIH, a los problemas que deben ser tratados por medio de un psiquiatra, un geriatra o un especialista, se suman los complejos de rechazo que se van apoderando de los pacientes abandonados, quienes además de cargar con su enfermedad, tienen que asimilar la idea de que son un estorbo, lo que hace más complicada su estancia en el nosocomio y que incluso, en un alto porcentaje ocasiona situaciones de desprecio a la vida, que muchas veces ocasionan el suicidio.

Sobre los programas de apoyo social que el gobierno estatal dice otorgar a los jaliscienses de la tercera edad, tampoco se tiene conocimiento en el Antiguo Hospital Civil, pues son pocos los pacientes que llegan a internar y que cuentan con un beneficio económico otorgado por las autoridades.

¿Cuál es el proyecto?: buscar apoyo a través de la iniciativa privada, refirió García Villagrán, para que así, dijo, en coordinación con las dependencias de gobierno que deberían ser encargadas de la atención a ciudadanos con dichas características, se pueda actuar en favor de las necesidades de la población abandonada, que en la mitad de los casos pertenece al grupo de la tercera edad, que en Jalisco registra 600 mil personas, y que con el paso de los años será mayor, tomando en cuenta el aumento en la edad de la población.

“Lo ideal sería que pudiéramos contar con un asilo o una casa hogar para este tipo de personas, en las que se diera un trato digno, porque nos hemos encontrado con pacientes que mandamos a un asilo, y al día siguiente nos lo regresan, y a veces va con sonda, y regresa con la sonda llena de sangre porque no lo atendieron, no le instalaron la sonda, no lo cuidaron, no le dieron de comer, se les cayó; porque no tienen las condiciones para cuidarlo y nos los regresan más enfermos. Estamos viendo que la población se encamina a ser población de la tercera edad, y se ha perdido el respeto al anciano, se ha perdido el valor a lo que representan las personas mayores y actualmente con mucha facilidad los jóvenes le faltan el respeto a las personas adultas, y hace falta trabajar en los valores cívicos y en el respeto a los mayores y a los enfermos”, dijo la especialista.

Sobre la posibilidad de contar con espacios de esparcimiento para adultos mayores y personas en desamparo, no hubo autoridad que diera una respuesta concreta de lo que se debe hacer.

En el DIF Jalisco, la respuesta fue que es necesario crear políticas públicas encaminadas a la concientización de la sociedad, crear valores y formar lazos afectivos entre la sociedad económicamente activa y los grupos vulnerables, ya sean enfermos o adultos mayores, pues de acuerdo con las cifras de dicha institución, el 21 por ciento de los adultos mayores en Jalisco no tiene ingresos, no tiene un empleo propio, no tiene prestación de servicios médicos “y, por ende, se puede extrapolar que son adultos mayores en situación de desamparo”, aseguró Blanca Luna Rodríguez, directora de Atención al Anciano de la dependencia, y agregó: “somos normativos. No tenemos un médico que esté para los que llegan”, aunque aseguró que sí atienden a los pacientes del Antiguo Hospital Civil, pero que el trabajo se hace en tres partes, donde se involucra el nosocomio, el DIF del municipio al que pertenece el paciente y el DIF estatal.

“El DIF Jalisco lo que hace cuando ellos (Hospital Civil) nos reportan un caso debidamente informado, de dónde es, quién es, qué pasó y qué es lo que requiere, vamos o damos la línea para que ellos hagan lo que corresponde, o si no, al día siguiente va un equipo y se trabaja, pero si llegamos y nos encontramos con que tiene familiares, con que los familiares de forma abierta no quieren hacerse cargo y el señor no quiere que lo ayudemos, no podemos hacer nada”, mencionó la funcionaria, quien dijo que en general, de las personas que ellos consideran en situación vulnerable, sólo la mitad permite que se le brinde apoyo.

En tanto, para el Consejo Estatal de la Salud para la Atención del Envejecimiento (Coesaen), dependiente de la Secretaría de Salud Jalisco (SSJ), la situación tampoco es directamente de su competencia, pues al igual que el DIF, es un organismo normativo encargado de brindar atención médica a los pacientes, estar pendientes del sistema de vacunación y seguimiento de las enfermedades que ya existen en ellos, dar asistencia psicológica a las familias y capacitación a médicos, “pero nosotros como Consejo, como órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud, hacemos el enlace con las instituciones”, refirió Alma Angelina Hernández Covarrubias, secretaria técnica del Instituto.

La responsabilidad de atender a los ancianos, dijo, “es de todo lo que constituye el gobierno del estado”.

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